Por Mussa’ab Bashir Alazaiza.
El 29 de diciembre, Sudáfrica presentó ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), una demanda para que la Corte declarase y fallase en la infracción, por parte de Israel, de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio y, por ende, que tomase medidas para que israelíes involucrados en el genocidio en la Franja de Gaza sean castigados por tribunales competentes. Sudáfrica también exigía que se suspendiera la operación militar israelí y que el régimen israelí permitiese el acceso a la ayuda humanitaria y los servicios adecuados.
Pero el fallo de la CIJ ha llegado sin muchas sorpresas. Muchas personas consideran que es un paso histórico y que Israel queda señalado como genocida, pero se trata, una vez más, de un espejismo. Exactamente igual que explica la anécdota palestina sobre la sandía.
