27 de diciembre 2008libertad para palestina esp-vert3

El sufrimiento del pueblo palestino ¿VERÁ JUSTICIA ALGÚN DÍA EL PUEBLO PALESTINO?

Soy Munira Amerdel pueblo de Mashha, tengo 44 años, llevamos viviendo en esta casa más de 25 años, vivíamos en paz, hasta que se construyó el muro en 2003, el cual nos separó de nuestros familiares, vecinos y tierras, inclusive como véis estamos separados del pueblo. Nadie puede acercarse a visitarnos. Muchos de ellos por miedo y otros porque los sionistas les echan, por ello no tenemos contactos con nuestra gente. Mis hijos sufren mucho ya que la escuela les ha quedado muy lejos y muchas veces el ejército no les abre y yo no les puedo oír, por lo que se quedan en invierno bajo la lluvia y en verano con el calor abrasador y el ejército sionista les ve pero ni caso. Como veis el muro nos rodea por el este y del oeste están los colonos sionistas. De ellos recibimos todo tipo de humillación, nos lanzan piedras a cualquier hora, de día y de noche. Tengo un niño al que han herido y nos rompen los cristales de las ventanas y nos rompieron el calentador solar. Aparte de eso lo más grave es el miedo que nos invade de noche. Estando dormidos nos despertamos a causa de las piedras que nos lanzan al tejado, por ello mis hijos duermen junto a mí por miedo.

¿VERÉ JUSTICIA ALGÚN DÍA?

Soy Nabil Al-Nubani soy del pueblo Leben Este de la provincia de Nablus. Tengo un problema que consiste en que no vivo con mi familia, mujer e hijos por las medidas arbitrarias e injustas que el ocupante me aplica a mí en la cuestión de la reagrupación familiar. El problema empezó en el 2001 prácticamente con el comienzo de la Intifada. Entonces mandé a mi mujer y mis hijos a Amman para visitar la abuela que estaba enferma. Este acto humanitario se volvió contra mí, puesto que las autoridades de ocupación les prohibieron a mi mujer e hijos volver a Cisjordania. Claro está mi sufrimiento consta, aparte de no estar con mi mujer, también mis hijos que son niños, dos gemelos que nacieron en Jordania sin que yo pueda estar en ese momento con mi mujer, puesto que mis hijos nacieron lejos de aquí. Este calvario nadie puede sentirlo como yo, siendo obligado a estar sin mi familia y sobre todo en ocasiones señaladas como Ramadán, los Eides, los cumpleaños de mis niños, de mi mujer etc. No puedo expresar el alcance real de mi sufrimiento. Todo esto es consecuencia de la ocupación. Uno se casa para formar una familia tener un hogar, y de repente se encuentra en una diáspora y no sabe cómo asumir ese modo de vivir. Hay un término que se acuñó para los que están en mi situación que es MEDIA FAMILIA y se utiliza ya en la lengua árabe… bueno todo eso son consecuencias de la ocupación…

¿VERÉ JUSTICIA ALGÚN DÍA?

Kafa Estawi  de Salfit.  Fuimos juntos con nuestros hijos Ahmed y Suha a la recogida de aceitunas a nuestra tierra. En el camino tuvimos que parar y bajar del coche debido a que el camino estaba lleno de piedras. De repente vimos a un colono parado en el camino, al vernos hizo una llamada silbando, entonces se acercaron muchos colonos, calculo más de 150 colonos, bajando del monte gritándonos, lanzándonos piedras y agrediéndonos. Dos o tres de los primeros que llegaron intentaron secuestrar a los niños, separándome de ellos e impidiendo que puedan estar junto a mí. A los críos les entró mucho miedo, empezaron a llorar y a gritar MAMÁ, MAMÁ pidiéndome que les acoja, entonces como es natural yo me lancé a recuperarlos y empecé a tirar de ellos de las manos de los colonos, ellos intentaron impedírmelo pero claro yo con la ayuda de Dios siendo su madre les he defendido y era más fuerte que los colonos, llevé a mis hijos al coche y aseguré que estén a salvo. A consecuencia de esto los niños sufrieron mucho durante tiempo no dormían bien y tuvieron fiebres, cosa natural puesto que son niños y les entró mucho miedo.

¿VERÉ JUSTICIA ALGÚN DÍA?

Mi esposo y yo salimos de casa a las 7 de la mañana, al llegar al paso vimos que estaba cerrado por el ejército sionista. Mi marido intento volver por la carretera de Halhul, pero los otros conductores le avisaron que estaba cerrado. Estuvimos esperando hasta que llegue la ambulancia durante una hora, pero yo ya había dado a luz en el coche, los sanitarios me ayudaron y cortaron el cordón umbilical, el bebé nació con una asfixia grande tenía un color azul y parecía que se moría. Estuvimos arropándole con manta y ropa de mi marido para que se recupere. Todo esto en el coche. Más tarde cuando ya vino la ambulancia y me hicieron los primeros auxilios, me trasladaron a la ambulancia pero teníamos mucho miedo era una situación realmente angustiosa: mucha gente, muchos coches y el ejército sionista cortando el camino por todas direcciones. Entre que llegó la ambulancia y el nacimiento del niño pasó media hora.

¿VERÉ JUSTICIA ALGÚN DÍA?

Aquí estamos intentando recuperar lo nuestro, tenemos abogados. Nos han destruido la casa una y otra vez, están intentando que nos vayamos y convertirnos en refugiados por segunda vez. Esta es nuestra tierra y de aquí no nos moveremos. Ahí están ellos dentro de las casas y nosotros a la intemperie, aguantando el frio y el calor y sus agresiones de día y de noche, también nos impiden transitar los caminos para los desplazamientos. ¿Cómo vamos a dejar nuestra tierra? Siendo de nuestra propiedad; además estamos aquí desde tiempos inmemoriales. Ellos vinieron y nos echaron, nosotros no fuimos los agresores ellos nos agreden… lo que quieren es echarnos de nuestra tierra y ocuparla, obligándonos a emigrar a otra. No nos iremos de aquí. Pedimos que nos oigan, estamos siendo sometidos mayores y niños a un terror continuo. Yo, anciana me han pegado de noche estando dormida, fueron sus hijos que me hicieron levantarme con temblores y muy asustada.

¿VERÉ JUSTICIA ALGÚN DÍA?

Me llamo Abdel-Rahman Jawayadel pueblo Nelin. Me detuvieron el día 11 de septiembre en el 2008. Fue el ejército de ocupación de noche, estando dormidos cuando se presentaron en mi casa, les tuvimos que abrir después de obligarnos a ello. Nos sacaron fuera a la calle y empezaron a nombrar nombres y preguntaron por Abdel-Rahaman que soy yo. Me llevaron esposado y andando hasta la calle de abajo, mientras en el camino me pegaban y me empujaban a la cuneta que estaba llena de plantas con púas. También había cactus y piedras. Al llegar a un todo terreno me cambiaron las esposas y me taparon los ojos. Me llevaron a un campamento del ejército ya que la cárcel Ofar no nos admitió, por ello tuve que dormir con los soldados en su campamento. Durante tres días estuve prácticamente sin comida ni atención. Después en la cárcel de Ofar pasé 14 días de los cuales los días del Eid, pero tuve que quedar detenido durante un mes y medio hasta que mis padres pagaron la fianza.

¿VERÉ JUSTICIA ALGÚN DÍA?

Mi nombre es Jumaa Ibrahim Yosef Al-Rifai. Mi detención fue el día 20 de septiembre 2004, me llevaron desde mi casa directamente a la celda de castigo con una medida de 1.5 m. de ancho y dos metros de largo, su interior estaba pintado en negro y un wáter con un olor insoportable. Dormía en el suelo sin mantas suficientes. Durante 10 días nadie se acercó a preguntarme nada, solo el carcelero me traía las tres comidas a sus horas. Todas estas comidas eran raquíticas inclusive tenían insectos. En 30 días en esa celda de castigo perdí entre 15 a 20 kg. Mi interrogador me amenazaba con impedir las visitas de Cruz Roja a mí. Días más tarde vino el representante de Cruz Roja y le conté lo que pretendían mis carceleros de impedir sus visitas a mí. El representante de CR. se sorprendió de tal amenaza. Yo al verle así de preocupado temí que llegara la queja a mi interrogador y aumentara las presiones sobre mí, lo que me empujó a retractarme ante el representante de CR sobre las amenazas.

¿VERÉ JUSTICIA ALGÚN DÍA?

Me llamo Basam Aramindel pueblo de Anata, estoy casado y tengo seis hijos. El día 16 de enero 2007 a las nueve y media de la mañana un soldado de la guardia de pasos, disparó a mi hija Abir por detrás y de forma directa a la cabeza, a una distancia de 15m. Murió en el hospital dos días más tarde a consecuencia de las heridas en cabeza y el gran destrozo en su cráneo. Todo eso fue delante de sus compañeras de escuela y su hermana, que presenciaron su asesinato. Mi hija todavía sufre un trauma por ver a su hermana asesinada y la forma en que murió. Desde aquel día negro nuestros días todos son negros. Todos nuestros días son tristes, sobre todo los días de las fiestas y el día de su cumpleaños en especial. Mi costumbre era comprar las mismas cosas para las niñas Arin y Abir y sigo haciendo lo mismo como si Abir todavía estuviera entre nosotros. Añoramos ese beso de la mañana de Abir… Añoramos a Abir. Lo triste también es que el soldado asesino que la mató no ha sido juzgado y todavía sirve en el ejército sionista y puede volver matar a otros niños, ya que no ha recibido ningún castigo ni juicio ni nada. Esto muestra que matar a niños les resulta gratis y fácil.

traducción: TunSol / Abdo Tounsi

2 de Mayo 2011