Karameh: Los presos políticos y su batalla por la dignidad | Palestina en el corazón

«Gracias mil gracias por tan excelente artículo que se podría considerar un documento para los archivos, tu trabajo amiga y compañera María Delgado es admirable por lo minucioso y explícito para una causa justa que necesita de nuestro total apoyo». Abdo tunsi

Karameh: Los presos políticos y su batalla por la dignidad

Yo les digo: sigan adelante con la gracia de Dios, y saldrán victoriosos. Ustedes la han llamado “la batalla de la dignidad”: no defrauden a sus familias ni a los demás prisioneros. Continúen hasta conquistar sus demandas.” Khader Adnan después de su liberación, dirigiéndose a sus compañeros en huelga de hambre
Yo animo a las y los jóvenes de Palestina a que apoyen a los presos organizando acciones hasta que todos sean liberados de las cárceles de la ocupación. Quiero pedirle a las nuevas generaciones palestinas que continúen la lucha y no tengan miedo a Israel. Sean tenaces, sean tenaces, y alcanzarán la libertad.” Hana Shalabi, después de ser liberada y deportada a Gaza.

Una intifada cada día menos silenciosa se está gestando en las cárceles políticas de Israel.

El 17 de abril, Día de lxs Presxs Políticxs Palestinxs, unos 1200 prisioneros iniciaron una huelga de hambre masiva, sumándose a la que ya venían llevando a cabo desde hacía más de un mes un pequeño grupo de ellos. La campaña iniciada ese día tiene un nombre que expresa el espíritu que la anima: “Karameh” (“dignidad” en árabe).

Seguramente el nombre fue inspirado por la consigna que acompañó las prolongadas huelgas de hambre de Khader Adnan y Hana Shalabi: “La dignidad es más importante que la vida”. A principios de mayo, el número de huelguistas ha crecido a 2600. Las seis prisioneras anunciaron que se sumaban el 1º de mayo.

Varios están ahora en peligro de muerte, incluyendo Bilal Diab y Thaer Halahlah (en detención administrativa desde mediados de 2011 y de 2010 respectivamente), los dos en huelga de hambre desde el 29 de febrero, y confinados al hospital de la prisión del Negev; según una doctora de Médicos por los DDHH-Israel, que pudo visitarlos hoy 1º de mayo, sus vidas corren inminente peligro de muerte. Además, al 1º de mayo Hassan Safadi está en el 58º día de huelga de hambre, Mohammad Al-Taj en el 48º (según The Prisoner’s Club, su situación de salud es extremadamente grave) y Mahmoud Sarsak está en el día 40º. Otra decena de detenidos también han sido hospitalizados, incluido el secretario general del Frente Popular para la Liberación de Palestina, Ahmad Sa’adat (mantenido en aislamiento desde hace tres años).

Y mientras más y más presos se suman a la huelga de hambre, Israel continuamente aumenta el número de palestinos detenidos. Según el Alternative Information Center, la última noche de abril, el ejército israelí arrestó a 23 personas en operativos militares a lo largo de Cisjordania, y la noche anterior había arrestado a 15, principalmente de los distritos de Hebrón y Jenín.

En cada ciudad palestina (incluso dentro de Israel), la gente instaló tiendas de campaña de solidaridad, y numerosos familiares de los presos, junto a palestinxs de a pie, iniciaron su propia huelga de hambre en apoyo a la lucha que se lleva a cabo en las cárceles israelíes. En la mañana del martes 1º de mayo, lxs manifestantes protestaron ante la prisión de Ofer (cerca de Ramalah) en apoyo a los huelguistas; el ejército israelí -como de costumbre- respondió lanzando gases lacrimógenos y balas de acero recubiertas de goma, hiriendo a cuatro personas.

En la cárcel, el hambre es la única arma disponible… mi hermano está defendiendo no sólo sus propios derechos y su honor, sino los de todo el pueblo palestino”, dijo al corresponsal de Reuters Bassam Diab, hermano de los prisioneros Bilal y Azzam Diab, y ex preso político.

No es ésta la primera huelga de hambre colectiva iniciada en las cárceles políticas. Tampoco es nueva la reacción de las autoridades israelíes, que ya están castigando a los huelguistas y presionándolos para hacerles abandonar la medida: aislamiento y traslados para separar a los luchadores; suspensión de visitas de los familiares; prohibición de contacto con lxs abogadxs; confiscación de radios y aparatos electrónicos; requisas violentas y destrucción de las pertenencias; provocaciones constantes y presión sicológica, convirtiendo los lugares de reclusión en verdaderos restaurantes donde los guardias comen y beben en presencia de los ayunantes; etc.

Un tema siempre conflictivo

La llamada “batalla de la dignidad” exige poner fin al sistema de detención administrativa (arbitraria), que permite la prisión por tiempo indeterminado sin cargos ni juicio (por períodos renovables de seis meses). También a las duras condiciones carcelarias conocidas como “ley Shalit”, impuestas por Israel a partir de la captura del soldado Gilad Shalit (preso durante cinco años en Gaza) y que se mantienen a pesar de que en octubre fue liberado por Hamas. Entre ellas, la prohibición de visitas, desde hace seis años, a los familiares de los 456 presos de Gaza.

La huelga de hambre reclama, además, poner fin a la práctica del aislamiento de los presos (especialmente de los dirigentes); al uso sistemático de tortura física y sicológica desde el momento del arresto; al traslado de los prisioneros desde los territorios ocupados al interior de Israel (en violación del art. 76 del IV Convenio de Ginebra); a la detención de grupos vulnerables, como niños, ancianos y personas discapacitadas o enfermas; al uso de tribunales militares para juzgar a civiles; a las requisas humillantes, y a la prohibición de estudiar; al castigo colectivo hacia las familias de los presos, que deben gestionar permisos difíciles de obtener, soportar largas distancias y esperas en los puestos de control, y someterse a procedimientos de revisión denigrantes (incluso mujeres, niñas y niños).

Si bien estas demandas específicas buscan poner en evidencia las arbitrariedades y mejorar las condiciones de vida en las cárceles, no se debe perder de vista que el objetivo último de la huelga de hambre es desafiar al conjunto del sistema de ocupación, colonización y represión israelí, como ha señalado Ameer Makhoul, el líder de Itijah (la articulación de organizaciones palestinas de base en Israel), preso en la cárcel de Gilboa desde 2010: “La batalla contra las leyes de emergencia israelíes es una batalla para los israelíes, no para el pueblo palestino. La batalla para los palestinos, y para todos los que resisten un régimen de ocupación y colonialismo, es contra la ocupación y el Estado ocupante, y por la liberación nacional, la recuperación de nuestra patria y el regreso de sus refugiadxs y exiliadxs.”

La cuestión de lxs presxs políticxs es una de las más sensibles en la agenda política palestina. Los opositores y críticos a la Autoridad Nacional Palestina señalan que es uno de los temas claves que -junto con la cuestión de los refugiados, el estatuto de Jerusalén o las colonias israelíes- los negociadores palestinos han postergado hasta alcanzar “un acuerdo definitivo” con Israel. Según Markhoul, hacer depender la cuestión de los presos políticos de una solución final en lugar de exigir su libertad como condición previa para cualquier tipo de negociación es postergar indefinidamente su encarcelamiento.

Markhoul va aun más lejos: “La posición oficial palestina a nivel internacional es “condenar la violencia” y cooperar con Israel para combatir la resistencia. ¿Qué mensaje envía eso a los presos que llevan decenas de años por participar en la lucha de liberación y están pagando el precio por ello? ¿Acaso esa posición oficial no niega su estatuto como prisioneros de la libertad, la liberación nacional, la conciencia y la justicia?

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