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«El gran problema de los humanos, antes incluso que las guerras o que las diferencias culturales es la ignorancia; y la peor ignorancia es la de quien no quiere saber». Esa precisión de fondo le sirvió al empresario asentado en Galicia, español y palestino, Ghaleb Jaber Ibrahim, para comenzar ayer su charla en el club FARO delatando el principal problema que la sociedad tiene respecto a Palestina: hacer oídos sordos a lo que pasa.

«Palestina (la casa de mi memoria)» fue el título de una conferencia que le presentó al escritora Noe Martínez, con cuya pericia contó para escribir el libro «Regalo de memoria», de Teófilo Edicions, con prólogo de Maruja Torres. «Creo que las personas sin memoria -dijo- no somos nada y que, igual que hay un Alzheimer en las personas que tanto tiene que ver con mi libro porque en él mi hermana que lo padeció es protagonista, también hay un alzheimer que afecta a la sociedad igual de destructor. Qué más regalo podemos tener que la memoria, el disco duro donde almacenamos nuestros recuerdos. Entiendo que la memoria es más amplia que el recuerdo, también incluye los sueños, y debemos intentar cumplirlos cuando estamos despiertos. Y la liberación de Palestina es un sueño legítimo avalado por la memoria».

De la esencia de esa novela biográfica con retazos de su vida dijo que era la de un ser humano que pertenece a una familia sólida de un pueblo milenario, «y enseña que el amor en mayúscula todavía es posible».

Y volver, volver

Recordó Ghaleb que había nacido en Palestina pero en una zona de la que se había apropiado Jordania, y que en su infancia no se podía pronunciar la palabra Palestina. «La primera vez que la oí fue en 1964, cuando tenía 14 años, 17 años más tarde de que mi tierra fuera ocupada por Israel y un año antes de que los palestinos se levantaran en armas con Arafat. Ese año se hizo la primera incursión por un comando palestino en Israel y, cuando volvió a refugiarse a Jordania fue recibido fue asesinado por el mismo ejército jordano».

Insistió Ghaleb en que era falsa la imagen de que Israel fuera un país acosado, en medio de enemigos árabes. «Al tiempo que se construyó el estado de Israel con el respaldo de las potencias occidentales, se construían en su entorno regímenes árabes que no crearan problemas. Israel es un país industrial, con gran consumo de energía ¿alguna vez vio que los árabes le cortaran el suministro de petróleo? Y es que, si esos países tienen los recursos energéticos, están controlados económicamente por la banca americana», dijo.

«Los palestinos fueron expulsados por judíos europeos de nuestra tierra -añadió- y los que tenemos derecho de volver ahí somos nosotros, no los judíos que vienen de fuera. Los libaneses, los sirios, los jordanos nunca atacaron a Israel. Fue Israel quien conquisto ese país. Los polacos, argentinos, rusos judíos tienen derecho a vivir en Palestina y consiguen su nacionalidad en 48 horas, pero los palestinos no».

El conflicto con Israel es, según este médico, dueño del hotel Araguaney y con una activa productora audiovisual, más que un problema político, un problema de derechos humanos. » Vivimos bajo ocupación y eso significa vivir con falta de libertad incluso de movimiento. Supone toda anulación a los derechos del ser humano, cuando un pueblo niega a otro el ser libre. Afecta a toda tu vida, desde ese acto cotidiano que es depender de un soldado recluta venido de Argentina para poder salir de tu aldea. Más de 200 colonias israelíes agujerean nuestro territorio, pequeños asentamientos defendidos por el ejército, urbanizaciones que explotan nuestros recursos, empezando por el agua. Ahora no nos dejan cogerla por nuestra cuenta ni de la lluvia».

«Israel -afirma- ha destruido todo lo que se levantó en Palestina, como por ejemplo el aeropuerto de Gaza y sus alrededores. Israel, cuando reconquistó los territorios, acabó con la infraestructura del pueblo palestino. Hoy en día los palestinos no pueden tener una empresa telefónica, ni una empresa de comunicación, ni un ejército. Israel controla las fronteras, las importaciones, controla hasta el aire que respiran. Los palestinos no es que no salgan porque no quieren, sino que no pueden».

«Llevan 63 años sin querer llegar a un acuerdo»

Jaber Ibrahim habló de otra guerra que él también considera, al menos metafóricamente, terrorista. «En esta guerra abierta -dijo-, en este terrorismo que están practicando los mercados, no se dice pero detrás de ellos hay caras, planes… No es lo que ocurre el resultado de haber gastado más o de un consumismo desaforado. Pero el pueblo parece preferir acomodarse ante la tele y no ser agentes de la realidad, solo pacientes».

Para Ghaleb, Israel siempre se ha negado a llegar acuerdos y cuando se ven muy presionados, crean una crisis de gobierno y vuelta a negociar. «Llevamos así 63 años y, aunque hayamos reconocido el estado de Israel y la mayoría arrasadora de países de la ONU voten a favor de otro palestino, siempre lo bloquean».

Refugiados en su tierra

¿Cómo explicar que haya refugiados palestinos por espacio de 60 años? A esa pregunta Ghaleb responde que «refugiado es una persona que ha sido expulsada de su tierra, y para que se reinstale se debe volver a las condiciones sociales y políticas anteriores. Como no se ha vuelto [a ellas], siguen siendo refugiados en su propia tierra. Porque Israel se instaló en tierras palestinas».

«Mi madre sufrió un derrame cerebral y tuve que ir con pasaporte diplomático español para buscarla, ya que por si sola no podía cruzar el checkpoint para ir a un hospital en Israel. Llegué a Nablus con una ambulancia y la llevé a Jordania. Cuando estuvimos fuera de la frontera un soldado de 18 años quemó el pasaporte. Ahora está viviendo en Ammán, en una casa que tuve que comprarle porque no la dejan volver a Palestina».

fuente: http://www.farodevigo.es/