La Unión Europea se fundamenta en los valores de respeto a la dignidad humana

Un gran revuelo de idas y venidas por los corredores de la sede del parlamento europeo en Bruselas, que nunca jamás se había visto igual. Miembros de la comisión europea, parlamentarios, funcionarios, incluso miembros del lobby sionista, todos preguntando por la presidenta de la comisión europea, señora Úrsula von der Leyen.
¿La has visto? ¿Dónde está? Son preguntas que se repiten a lo largo de este bullicio en paseos y despachos. Horas de incertidumbre en la sede y una gran preocupación.
Con tanto jaleo, Salim, hombre de limpieza se ve abrumado por tanto polvo que levantan las pisadas agitadoras de estos seres que parecen haber perdido el alma. Salim se ve obligado de dejar de limpiar y dirigirse a su cuarto, donde pasa horas muertas leyendo papeles que recoge de los despachos. En ellos intenta descifrar tantas frases sobre los Derechos Humanos que se subrayan o se tachan. Todas las mañanas en este cuarto Salim, mira al espejo y se pregunta: ¿Encontraré hoy una respuesta?, pero ese día tuvo que hacer otra: ¿qué le ha pasado a la presidenta de la comisión europea? temiendo lo peor.
Nada por aquí nada por allá, ni rastro de ella. En el despacho del señor Borrell se reúnen unos cuantos parlamentarios y deciden avisar al servicio de seguridad y a los servicios de inteligencia europeos. Mientras tanto Salim viendo unos mensajes en su móvil, aprecia unas fotos de la señora Von der Leyen, vestida de chaleco antibalas, pero no se percuta de más detalles y cree haber visto unas fotos antiguas de la señora presidenta en Ucrania.
Pasan las horas y se aumenta la preocupación. El señor Borrell con miembros de seguridad entran en el despacho de la señora presidenta a fin de encontrar alguna evidencia. Después de mucho mirar, un agente de seguridad apodado “el sabueso” se fija en la marca que ha dejado un cuadro que se había quitado de la pared. Alarmado él.. Señor, señor Borrell, mire esta pared, alguien se llevado el cuadro. Enrojecido el señor Borrell, ordena que se precinte el despacho y hace una llamada al jefe de seguridad para que vengan los agentes a tomar huellas, pensando que ha habido un robo y un secuestro de la señora presidenta.
Las investigaciones determinan que el cuadro era la carta de los valores fundamentales de los Derechos Humanos. ¿Qué relación hay entre la desaparición del cuadro y la de la señora presidenta?, se preguntaban todas las mentes pensantes de la Unión Europea.
Salim reanuda su trabajo, pasa al almacén de los contenedores de basura para llevarlos al sótano donde allí los recogen los camiones. En el montacarga y como de siempre su curiosidad le lleva a ver si encuentra algún papel que le de respuesta a su pregunta: ¿Qué hay de los Derechos Humanos? Entonces ve un cuadro medio roto, lo saca y lee: “Carta de la Declaración Universal de Derechos Humanos”. Con los ojos de platos enormes, grita: “la encontré” “la encontré”, parecía a aquel griego que gritaba: “¡Eureka!”. Salim se queda con el cuadro y se lo lleva a su cuarto.
A mediodía, el señor Borrell comiendo una pizza en su despacho, enciende el televisor y empieza a navegar por canales y de repente aprecia a la señora presidenta junto al jefe del gobierno israelí Netanyahu, vestida de chaleco antibalas. Sorprendido se incorpora dejando caer el trozo de pizza sobre su camisa blanca recién estrenada. ¡Dios mío! ¿Dónde se ha ido esta señora? Muy enfurecido convoca a su gabinete, mientras su secretaria le entrega una camisa nueva que el señor Borrell, siempre tiene de reserva, por si acaso.
Bien señores, la señora presidenta ha aparecido, está en Israel. Entonces se oye una cadena de preguntas: ¿Se sabía algo de este viaje? ¿Avisó a alguien de nosotros? ¿Por qué se fue?… el jefe de Relaciones Internacionales de la Unión Europea, el señor Borrell no hace más que muecas expresando ignorar las respuestas. Acomplejados de tal acto de la señora presidenta, pasándose por encima de este departamento; se aprecia un patente y enorme enfado en las caras.

Se avisa a todo el mundo de que la señora Úrsula, está sana y salva en Israel. Ahora el revuelo se pasa de búsqueda a indignación, por la falta de consideración de la señora presidentas a la comisión europea y a los gobiernos de los Estados miembros, debido a que este tipo de acciones han de ser consensuadas, así se lo expresó el señor Borrell a la señora presidenta a su vuelta a Bruselas, también recibió reproches de muchas delegaciones y miembros parlamentarios y algunos incluso pidieron su dimisión.
Después de estas horas y días de reproches en privado y sesiones agitadas pidiendo su dimisión, incluso en redes sociales. Queda pendiente para el jefe de seguridad resolver el caso del robo del cuadro, para ello decide hacer una búsqueda en todas las dependencias del parlamento. En pocas horas los agentes lo encuentran en el cuarto de Salim y se lo llevan al jefe.
Bien, ya tenemos al ladrón, asegura el jefe ordenando su detención. Al día siguiente entrando a su trabajo, Salim es requerido por los agentes y le llevan para interrogarle. Antes ya tenían un informe completo del hombre, siendo originario de Palestina, su familia fue de los más de setecientas mil personas expulsadas de sus casas y tierras de Palestina después de la creación del Estado de Israel en 1948. Este particular hace reavivar los prejuicios hacia un refugiado palestinos relacionándole con acto delictivos. Salim en el interrogatorio cuenta la verdad de lo sucedido. Su versión queda entredicha y el jefe decide convocar a los miembros del equipo de limpieza para un careo.
En dicho careo, María española, confiesa haber encontrado el cuadro roto en el baño de la señora presidenta y lo llevó a un contenedor. Aclarado este asunto, quedaba saber por qué el cuadro estaba en el baño.
Para tener una respuesta, el jefe de seguridad se reúne con la señora presidenta. La señora Úrsula le comunica que se le calló y se rompió, cuando intentaba quitarlo de su pared y colgar en su lugar una foto suya en Ucrania, de cuando se fue a expresar el apoyo de la Unión europea a este país.
Aclarado el asunto, el jefe le pide disculpas a Salim y le pregunta: ¿Por qué lo llevaste a tu cuarto?. Salim sin dudarlo ni un segundo le responde: desde que era niño escucho sobre los Derechos Humanos, pero nunca tuve una respuesta clara y quise leerlos de fuente fiable como es la Unión Europea. Entonces el jefe de seguridad le pregunta: ¿La has encontrado?. Salim: pues sí señor, que están bien claros en la carta que la señora presidenta tenía en su despacho, pero la ruptura del cuadro me dio mucho que pensar, al apreciar las injusticias cometidas contra mi pueblo palestino; será que esta rotura del cuadro expresaba la realidad del respeto a los Derechos Humanos o mejor dicho que son a la carta.
Siguen estas preguntas sin respuestas para millones de personas en el mundo: ¿Son aplicados a todos los seres por igual, los puntos de la Carta de la Declaración de los Derechos Humanos? ¿Está en lo cierto que la Unión Europea, todavía sigue buscando el cuadro de la carta?
Abdo Tounsi




