Abdo Tounsi – Carta para una periodista que perdió la imparcialidad

¡Te acuerdas! Te acuerdas cuando empezaste la carrera de periodismo, te acuerdas de tu entusiasmo de ser una comunicadora, una correa de transmisión, testigo de una noticia… etc.

Yo también me acuerdo que nací con nombre, rasgos y con una huella dactilar única, como tú.

Perdona, no me he presentado, soy Amina, aunque tu solo me conoces como un número que forma parte de una lista muy larga de niños asesinados por la barbarie sionista en Gaza.

Bueno, te diré que me mataron estando de refugiada en una escuela de la ONU, allí mis padres buscaban refugio seguro para salvarme la vida y cumplir con mi sueño de ser periodista como tú.

Sí, esto era mi sueño, pero un día una bomba fabricada en tu país y pagada con tus impuestos, acabó con él.

Sabes amiga que abandonas tu sueño de ser periodista y te conviertes en voz al servicio del mal, cada vez que me mencionas como número, en cambio a los del otro lado, les das nombre e incluso les describes como rubios y ojos azules; a propósito, yo también era rubia y ojos verdes, pero no por eso me mataron, simplemente porque era palestina.

Tú ya tienes hijos, y cada día cuando vuelves a casa te reciben con esta sonrisa inocente, como era la mía. Les llevas el pan para que comieran y sean grandes y cumplan con sus sueños. Pero cuando sean mayores, ahí descubrirán que les has fallado como ser humano y te reprocharán por ser una bala informativa al servicio del imperio del mal.

Acuérdate de que cada vez que te vas de vacaciones y te bañas en las aguas de este MareNostrum, aguas que bañan tu país y el mío, tal vez una gota de mi sangre se pegue a tu piel y te recuerda que, aunque yo me fui, mi legado de ser victima de la barbarie sionista con complicidad de personas como tú, jamás será borrado.

¡Te acuerdas! Pues si te acuerdas te pido con toda mi alma, que vuelas por el cielo de Gaza, que cambies y que me menciones como un ser humano que te desea lo mejor en la senda al servicio de la verdad… Salam