Este grito subyacente; ¡No en nuestro nombre!, es el grito que surca el cielo de las ciudades americanas y europeas en las manifestaciones contra la masacre del ejército sionista en Gaza. Hoy ya transciende a las redes sociales, a los paseos del congreso norteamericano, a los conciertos, a los eventos de los políticos, a la protesta cara a cara ante los gobernantes inclusive en sus tranquilos almuerzos en un restaurante o en un rincón de la ciudad frente a sus sedes. Es el grito de las conciencias humanas que dice ¡Basta ya!
Este grito subyacente, ¡No en nuestro nombre! muestra que nada va a ser igual después de la masacre de palestinos en Gaza a manos de los sionistas (una vez más). Ese grito está marcando un antes y un después de la frase que dio luz verde a esta masacre de palestinos, muy repetidas por políticos y gobernantes en Occidente; “Israel tiene derecho a la defensa”, por lo tanto, la está dejando como testigo de la complicidad de la mal llamada comunidad internacional.
Este grito subyacente; ¡No en nuestro nombre! está apagando la luz blanca y cegante que el sistema occidental corrompido por la mafia sionista, ha estado durante décadas blanqueando sus manos manchadas de sangre de inocentes. No es gratuito decir “sistema occidental corrompido por la mafia sionista”, veamos; el último ejemplo que ha saltado a la palestra, ha sido las declaraciones del subdirector del Festival Eurovisión, denunciando el manejo del Estado sionista de dicha organización, una organización que pretende ser el reflejo cultural de Europa en la música, denunciando, que el mayor presupuesto de la organización previene de una entidad sionista. Así operan las mafias en todo el mundo, con el “Poderoso caballero don dinero” corrompen instituciones y gobiernos enteros.
Este grito subyacente; ¡No en nuestro nombre! nos hace recordar la expresión: “República bananera”, pues mira por dónde, resulta que después de décadas oírla en referencia a Estados del tercer mundo, ahora y detrás de este muro que levantó el primer mundo para separarse de ese tercer mundo, resulta que no hay tal muro al menos en la realidad. La semejanza en la miserable condición humana: “Madre, yo al oro me humillo, él es mi amante y mi amado”, es igual en todas partes. Aquí podemos decir “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”.
Este grito subyacente; ¡No en nuestro nombre! está derribando ese muro ficticio que en sus torres alberga los focos de esa luz cegante dirigida a los ojos de propios y ajenos. Este grito está haciendo añicos a ese muro, además, ya cuela en las redacciones de los medios, que después de tantas semanas repitiendo la versión sionista sobre la causa palestina, hoy se ven obligados, aunque de forma tímida y con la boca pequeña, denunciar los hechos constatables de la masacre cometida por el Estado sionista en Gaza, e inclusive de la ocupación de Cisjordania donde colonos sionistas andan quemando casas, olivares y matando a palestinos, hechos que llevan haciéndolos desde hace más de 55 años.
Este grito subyacente; ¡No en nuestro nombre!, está siendo el altavoz de muchos responsables políticos del mundo, denunciando la masacre, inclusive llega a ser el mazo que golpea los cimientos de los castillos de naipes que levantan organizaciones políticas, arropando a personajes tan inhumanos como cómplices en los crímenes sionistas. He aquí el último ejemplo del presidente Joe Biden, denunciando a los colonos sionistas en Cisjordania, debe ser que los golpes de ese mazo, está haciendo temblar su castillo de naipes.
Este grito subyacente; ¡No en nuestro nombre!… ¡Que no pare, que no pare!
Artículo de Abdo Tounsi
3 de febrero de 2024

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