
Gaza, jueves 29 de febrero, 2024
Armando Lozano
Hace mucho frío,
frío en los abrazos y en las caricias,
en las palabras de buenos días y buenas noches,
en los pasos zombis hacia donde anuncian comida,
mucho frío al ver consumirse a tu hija,
a tu esposa, a tu padre, a tu hermana, a tu amigo,
y no saber qué darles cuando te piden algo de comer,
frío en el discurrir de un tiempo sin final,
para qué medirlo si ya no marca momentos de alivio,
¿cómo se llena un día y dos y tres sin nada en el estómago?
frío en los malditos sueños,
que te persiguen como fantasmas, día y noche,
imaginando sabores, colores, recuerdos felices,
y esto te sentencia a sufrir por simplemente vivir,
frío en el alma,
porque ves morir tu humanidad poco a poco,
cruzas límites vergonzosos en tu familia, en tus creencias,
pero no puedes hacer nada, …
¿qué fue de mi Homo Sapiens en este lodazal?
y nos piden que mantengamos la compostura,
ahí es donde se demuestra la buena educación,
hay que acercarse a los camiones en un orden germánico,
mantener una ética puritana hasta el final:
no mentir, no robar, no engañar, no exaltarse,
ser igualitario, respetar la fila, pedir por favor,
al primer mundo le gusta el orden,
se siente orgulloso de los logros gracias al orden,
de esa manera los cebados soldaditos que vigilan el reparto
no se asustarían de los harapos con ojos que se les acercan,
no se verían amenazados por la mugre con pies,
y no dispararían a matar, …
Hace demasiado frío,
frío en los parlamentos y en las empresas,
en las iglesias y en los centros de yoga,
en los cines y en los supermercados,
en las cafeterías y en las casas, …
Este frío todopoderoso nos está calando hasta los huesos,
y no nos deja pensar con sensatez.
Se está congelando el planeta.

Autor:
Armando Lozano Hernández Militante por la paz
Estudió en Universitat Autònoma de Barcelona
Director de Espacio Ronda en Madrid
