Dios mío, Dios mío,

¿por qué nos has abandonado?

Aquí, en este Gólgota de Gaza,

no podemos mirarnos a los ojos

sin ver a un pueblo perdido,

cada uno cargando su cruz,

cada uno llevando a sus muertos, …

Dios mío, Dios mío,

¿por qué nos has abandonado?

Los soldados imperiales

se burlan de nuestra miseria

clavando cuerpos en sucias cruces,

despojándonos del sentir humano,

no creen que tengamos espíritu,

sólo somos carne de matadero.

Dios mío, Dios mío,

¿por qué nos has abandonado?

No tenemos la fuerza

para pedirte que les perdones

“porque no saben lo que hacen”,

porque sí lo saben.

¡Amado Señor de los Mundos,

ten misericordia de nosotros,

ya que no tenemos el corazón puro

que mostró el hijo de María!

Dios mío, Dios mío,

¿por qué nos has abandonado?

¿Debemos morir todos para resucitar?

¿Derramar esta sangre para revivir la tierra?

No hay consuelo en nuestra alma,

concédenos al menos el tiempo

para que nuestro último suspiro sea:

“La ilâha illa Allah…”


Autor:

Armando Lozano Hernández Militante por la paz

Estudió en Universitat Autònoma de Barcelona

Director de Espacio Ronda en Madrid