Los palestinos nunca existieron como pueblo cuando reclaman sus derechos humanos. Sí existieron como el pueblo Amalek hace tres mil años, cuando hay que masacrarlos.
Los palestinos son gente muy rara. Como las partículas subatómicas, según la física cuántica y según los sionistas, tienen la capacidad de existir de dos formas diferentes y en distintos lugares al mismo tiempo. Son y no son.
No existen, pero hay que “matarlos a todos”, como dijo la congresista Andy Ogles en Washington. “Borren toda Gaza de la faz de la Tierra”, insistió la congresista israelí Galit Distel Atbaryan; “cualquier otra cosa es inmoral”. El ministro de defensa israelí, Ben-Gvir, fue claro: “¿Por qué hay tantos arrestos? ¿No puedes matar a algunos? ¿Qué vamos a hacer con tantos arrestados? Eso es peligroso para los soldados”. El ministro de finanzas de Israel, Bezalel Smotrich, dijo en una reunión televisada de gabinete: “Rafah, Deir al-Balah, Nuseirat, todos deben ser aniquilados” según orden de Dios: “Borrarás la memoria de Amalec debajo del cielo”. En diferentes ocasiones, el primer ministro Benjamín Netanyahu, refiriéndose a los palestinos repitió: “Debes recordar lo que Amalec te ha hecho, dice nuestra Santa Biblia”. El profesor de Estudios Judíos Motti Inbari aclaró las palabras de Netanyahu: “El mandamiento bíblico es destruir completamente todo Amalec. Y cuando hablo de destruir completamente, estamos hablando de matar a todos y cada uno de ellos, incluidos los bebés, sus propiedades, los animales, todo”. El miembro del Likud Danny Neumann declaró en la televisión: “En Gaza todos son terroristas. Deberíamos haber matado a 100.000 el primer día. Muy pocos en Gaza son seres humanos”. El ministro de Patrimonio, Amihai Eliyahu propuso ahorrar tiempo y arrojar una bomba atómica sobre Gaza para cumplir con el mandato divino.
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