Es una reivindicación del pueblo palestino desde que se proclamó la independencia del Estado de Palestina el 15 de noviembre de 1988 en la capital argelina. El documento de la declaración fue redactado por el poeta palestino Mahmoud Darwish. En él se dice: “A pesar de la injusticia histórica infligida al pueblo árabe palestino al desplazarlo y privarlo del derecho a la autodeterminación, tras la Resolución número 181 de la Asamblea General en 1947, que dividió Palestina en dos estados árabe y judío, esta resolución aún proporciona condiciones para una legitimidad internacional que garantice el derecho del pueblo árabe palestino a la soberanía y la independencia nacional”.

Con esta declaración el Consejo Nacional Palestino, acepta la partición y reclama la aplicación de la resolución 181 de la ONU. Actualmente la viabilidad de esta resolución y la de las fronteras de 1967, aceptada por los palestinos en los acuerdos de Oslo, no son factibles. De forma y modo no son viables territorialmente para que haya un Estado palestino con todas las garantías de las leyes internacionales.

Al 21 de junio de 2024, 145 de los 193 Estados miembros de pleno derecho de las Naciones Unidas, han reconocido al Estado de Palestina. Bien, es un reconocimiento que deja a las claras la gran injusticia que cometió el mundo contra los palestinos en 1947, cuando repartió tierra que no es suya, privando a sus milenarios habitantes de ejercer su derecho a la independencia del Mandato Británico creado por esa misma entidad, que se permitió el lujo de dar tierra que no es suya a gente ajena a esta tierra.

La creación del infame Estado sionista llamado “Israel”, rompió todo tipo de fundamentos legales del Derecho Internacional que, al día de hoy este Estado sigue violándolos sin ningún pudor o respeto a la mal llamada Comunidad Internacional.

La pregunta es: ¿cuáles son los mecanismos reales para que el Estado de Palestina sea una realidad?. Tal y como lo vemos en la escena geoestratégica internacional y especialmente en Oriente Medio, no existe una potencia mundial fiable para hacer realidad esta opción de dos Estados en Palestina histórica.

En un artículo mío escrito el 6 de noviembre de 2015 “¿Un Estado, dos Estados, dos en uno…?”, planteo muchas preguntas y dudas frente a la solución de dos Estados. Las ofertas del mercadillo político y de opinión publicada encaminadas para dar solución al mal llamado “conflicto israelí-palestino”, surgen a veces de buena fe y muchas más de mala fe de tinte sionista promovidas por los secuaces del ocupante, para dejar claro que Palestina nunca será libre ni será un Estado independiente, a los hechos me remito.

Alguien podría decir que estos países que han reconocido al Estado de Palestina, lo han hecho para limpiar su conciencia por la injusticia cometida por ellos hace siete décadas, también les sirve para dar una palmadita de consolación para un pueblo que sufre la más terrible aniquilación. Bueno, tal vez sea así en términos absolutos, pero en realidad van más allá de eso, yo creo que intentan presionar al monstruo que han creado de forma diplomática, mientras algunos de ellos mantienen con este Estado una estrecha relación de colaboración y de apoyo estratégico. ¿A qué nivel queda la moral de estos países?, yo diría a la altura del betún.

La magia no existe y menos en las relaciones de Estados, por lo tanto, yo al día de hoy no creo en la buena voluntad de ninguna potencia mundial o sus satélites.

Abdo Tounsi – 17 de julio 2024.

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