En marcha,
un pueblo en marcha
a ritmo de coraje y añoranza,
volviendo a los recuerdos que cuelgan de las paredes,
a los momentos felices alrededor de una mesa,
a los sentimientos que se agarran a cada palmo de suelo:
Gaza se sustenta en las raíces profundas que se adentran en la tierra.

En marcha,
jaleados por las olas del mar,
animados por playas que tienen memoria,
empujados por paisajes que susurran historias al oído.

En marcha,
lluvia y frío, cansancio y hambre, no importan,
de sol a sol y luna a luna, nada nos detiene,
el camino se recorre con abrazos, te-quieros y nunca-me-dejes.
Esta maltratada tierra ha formado un tapiz garabateado con sangre,
este descolorido cielo, rezuma lágrimas y ecos de nombres queridos.

Marchamos,
vamos adelante como una sola familia en diferentes almas,
miles de corazones latiendo con un mismo corazón,
infinitas miradas y gestos que dicen y entienden todo.

Somos campos y troncos retorcidos,
horizontes doloridos que son la herencia de nuestros padres,
y continuaremos aquí, tejiendo el ayer y el mañana,
¡no nos moveremos!

¡No al desánimo, al rencor o al miedo!
Nuestra bandera es la verdad de los que sufren,
nuestro canto, la alegría con lo poco.
¿Cuándo podréis comprender este orgullo?

Somos lo que queda de humanidad en la humanidad,
Viviremos entre vivos y muertos, pero viviremos.
Amaremos entre vivos y muertos, pero seguiremos amando.

Vamos a atesorar los cascotes de las casas como piedras preciosas,
acamparemos en la miseria con los ojos puestos en el futuro,
resistiremos por los vivos y por los muertos, pero resistiremos,
y acabaremos mostrando lo que os negáis a reconocer:
No hay nada más fuerte que el poder de la esperanza.

Nuestra pobre tierra, desgarrada por tantas cicatrices,
añora en sus entrañas despertar a la primavera:
Nosotros somos los hacedores de esta nueva Gaza.

28 de enero, 2025


Autor:

Armando Lozano Hernández Militante por la paz

Estudió en Universitat Autònoma de Barcelona

Director de Espacio Ronda en Madrid