Saint-Saëns
acaricia con sus violines
los escombros enrojecidos.
La tierna melodía ayuda
por momentos a pausar el dolor.

Veo ese cisne blanco
mirando con ternura a los niños
en un estanque adornado de nenúfares y juncos.
Escucho sus risas,
entiendo el silencio de los mayores.
Es música, sí,
Hay que hacerla realidad.
_____Este pueblo tiene derecho a la fantasía.
_____¡Estas heridas tendrán que sanar un día!

Saint-Saëns
acuna a los niños de Gaza
con canciones de otro mundo,
nanas de paz a la luz de la luna:
hay que florecer,
hay que crear,
hay que danzar,
hay que jugar,
hay que cantar.
_____Este pueblo tiene derecho a la vida.
_____¡Las heridas darán paso a la belleza!


Autor:

Armando Lozano Hernández Militante por la paz

Estudió en Universitat Autònoma de Barcelona

Director de Espacio Ronda en Madrid