Basta de manipulaciones de los derechos de los Palestinos


Basta de manipulaciones de los derechos de los Palestinos  

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Anis Mustafa Qasim

Traducido por: Jalil Sadaka /Consejero editorial de PD

La mala gestión de los derechos del pueblo palestino es un hecho palpable y lo más lamentable es que se hace en el nombre de la Causa palestina. Lo último este sentido ha sido el funesto proyecto de resolución propuesto por la ANP ante el Consejo de Seguridad. En este proyecto se pide al CS dictaminar que la resolución del conflicto palestino debe llevarse a cabo mediante las negociaciones y que determine las directrices en las que deben basarse dichas negociaciones, como si este tan manido tema necesita a estas alturas nuevas directrices y resoluciones. La ONU, CS, el Tribunal Internacional de Justicia y los normas del derecho internacional humanitario, han fijado hace tiempo los principios para poner fin a los conflictos y acabar con las ocupaciones, y que se resumen en dos palabras “terminar con la ocupación” y sus consecuencias civil y militar, mediante la retirada del ocupante y persuadirle para terminar con las violaciones del derecho internacional y el derecho humanitario y pagar las indemnizaciones correspondientes. De modo que el tema palestino no requiere nuevas directrices ni nuevas genialidades. las normas vigentes determinan también  las medidas a tomar en caso de que el ocupante se niegue a acatar las resoluciones, lo que obligaría a los  organismos internacionales  a intervenir para tomar las  medidas coercitivas,  para  acatar sus compromiso, llegando incluso a imponer sanciones, tal y como sucedió en  Sudáfrica.

Lamentablemente las directrices que se piden al CS, en el muevo proyecto de resolución tienen solo un objetivo, retomar las negociaciones, en vez de exigirle poner fin a la ocupación por ser una violación del derecho internacional, las resoluciones de las Naciones Unidas y el dictamen del tribunal internacional. De este modo el proyecto de resolución otorga al estado ocupante, en esta saso Israel, derechos que no le corresponde al tratarle como estado parte de un litigio sobre un terreno en disputa.

El proyecto palestino de resolución centra las  negociaciones  sobre las fronteras del futuro estado palestino y no sobre un calendario de evacuación hasta las fronteras anteriores al 1967, también deja la puerta abierta a la partición de Jerusalén, olvidando que la  presencia israelí en esta ciudad no  tiene una base legal  y es una ocupación que deber terminar y por ultimo condiciona el derecha al retorno de los refugiados palestinos a la aceptación previa de Israel, poniendo fin a este derecho inalienable.

Estas nuevas negociaciones , que abre el proyecto de resolución, serán mucha más  amenazantes para los derechos del pueblo palestino, puesto que el proyecto de resolución despoja  a los palestinos de su arma más poderosa, la legalidad, el derecho y el creciente apoyo político internacional, creando un situación peor que la del año  1948.     

Para hace estas apreciaciones sobre las consecuencias del proyecto de resolución nos basamos en el texto íntegro publicad por el periódico al Quds al Árabi el 19 de diciembre 2014. Esperamos que esta versión no sea cierta. Nos tememos que su redacción actual, dífilamente rechazable por los Estados Unidos, que evidentemente, intentara rebajarlo aún más durante su tramitación. Lo que pretende Israel y con ella Estados Unidos es tener más tiempo de calma en Cisjordania para ejecutar sus planes de colonización, alegando que están negociando. Las directrices de la resolución propuesta no ponen límite alguno a las actividades de la ocupación, para imponer una política de hechos consumados y una nueva realidad que profundizan la ocupación y alarga a agonía de los palestinos, que estarán obligados, conforme a nuevo proyecto de resolución, a mantener la calma, para no ser acusados de terroristas, como contemple el proyecto.

Pasamos a analizar a modo de resumen los puntos más destacados el texto más del proyecto de resolución

El proyecto comienza con un largo preámbulo, da la sensación de ser importante, gracias a los señalamientos de resoluciones anteriores, sean de la asamblea o del Consejo de Seguridad. Pero estas referencias, a pesar de su importancia aparente, no son parte integrante del texto, ni suponen obligación alguna de las partes involucradas en las negociaciones. Los preámbulos no son parte de las resoluciones excepto cuando haya una mención expresa en este sentido y el texto en si siempre empieza después de la frase “el consejo decide”. En la redacción del proyecto de resolución que estamos tratando, el preámbulo no forma parte del cuerpo de la resolución, por lo tanto solo el articulado es la única base para los negociadores.

¿Cuáles son las partes fundamentales del proyecto?

Primero: Al referirse a las fronteras, la redacción se hace del siguiente modo “Las fronteras se basan en las líneas del 4 de junio 1967”, se observa de inmediato que las fronteras no son la línea establecida anteriormente al 1967, sino “se basen” en esta línea, la frase “se basan en” no constituye una base ni jurídica, ni geográfica determinada.  Se existiera verdaderamente la voluntad de establecer estas fronteras en la línea anteriores a la guerra del 6 de junio 1967, la redacción habría sido de otra manera. Por lo tanto afirmar que el proyecto de resolución establece las fronteras del futuro estado palestino es una falacia, se recurre a una formula engañosa.

Además “basarse en ”, es una maniobra que encierra intenciones muy peligrosos concedidas gratuitamente por la parte palestina, supone:  1- que no habrá vuelta a los fronteras del 1967, los palestinos renuncia a esta frontera, 2- Que la parte palestina que presenta el proyecto de resolución,  arriesga  a una interpretación  que entra dentro de lo posible, que conduce a la renuncia a un principio básico del derecho internacional y es nada más y nada menos que, la inaceptabilidad de la  anexión de los territorios ocupados por la fuerza, a pesar de ser señalada esta imposibilidad  en el preámbulo de la resolución. Este principio fue siempre la base jurídica fundamental que ha sido utilizado para exigir la retirada israelí de los territorios árabes ocupados por la fuerza en 1967. 3- Esta frase “se basa en”  es confusa viene a reconocer los hechos consumados por los palestinos, que incluyen la colonización, el muro y la  usurpaciones y las agresiones contra las tierras y propiedades. 4- En el caso más favorable se establece la idea de intercambio de territorios, una “genialidad” que significa la renuncia a parte de los territorios y los derechos. Esta fórmula fue propuesta por el Comité de Palestina en la Liga de los Estados Árabes y que pensábamos, ingenuamente, que había sido desechado definitivamente por la oposición frontal que cosechó en su momento. 5- El dictamen del Tribunal Internacional sobre la ilegalidad del muro, por haber sido levantado fuera de las fronteras del 1948, queda fuera de cuestión, lo máximo que se puede pedir es el pago de  las correspondientes indemnizaciones a los propietarios de los terrenos confiscados para construirlo. Incluso este derecho cuestionado en la resolución supone poner fin a las demandas territoriales e impone el reconocimiento mutuo de inmediato.

El segundo punto a tomar en cuenta, la referencia a los refugiados cuyo texto es el siguiente “Una solución justa acordada de la cuestión de los refugiados palestinos, basada en la iniciativa árabe de paz, el derecho internacional y las resoluciones de las Naciones Unidas relativas a esta cuestión  incluida  la resolución 194 (III)”.

El derecho del retorno es un derecho natural inalienable, uno de los derechos humanos básicos, un derecho inherente y voluntario de los seres humanos, pues no cabe hablar de una solución justa y otra injusta acordada entre las partes, como refiere el texto del proyecto. En el caso de que una autoridad impida su ejercicio, estaría cometiendo una violación del derecho internacional humanitario, el derecho natural y todos los tratados que forma parte. De modo que el texto tal y como lo contempla el proyecto de resolución “solución justa acordada”, pone fin al derecho del retorno y lo revoca, sobre todo cuando resulta imposible que Israel acepte el retorno de todos los refugiados. Hablar de una solución justa acordada va en detrimento del derecho internacional y las resoluciones de las Naciones Unidas y resulta en cuanto menos, contradictorio. La referencia a la iniciativa árabe de paz, es excéntrica, puesto que dicha iniciativa no era más que una muestra del lamentable estado que se encuentra la situación general del mundo árabe.

Las referencias al derecho internacional y las resoluciones de la Naciones Unidas, es engañosa, pretende una aparentare defensa del derecho del retorno, en cuanto, en realidad, lo sucede es una renuncia a este derecho. El liderazgo palestino, representado por el Comité Ejecutivo de la OLP ya había renunciado veladamente a este derecho en el documento de Ginebra. Aquel acuerdo firmado, con cierto regocijo por el secretario del Comité Ejecutivo del OLP, se camuflaba hábilmente la renuncia con el anuncio hecho por Israel de aceptar el retorno de los refugiados palestinos al futuro estado palestino, no a sus hogares y tierras de los que fueron expulsados por la fuerza. Evidentemente el político basado en los juegos de palabras se repite de nuevo son este proyecto de resolución, señalando las resoluciones de las Naciones Unidas, y el derecho internacional, aparentando una observancia de estas resoluciones incluso la 194, pero en realidad hablar de un arreglo mutuamente acordado, invalida por completo este derecho, y se evapora la posibilidad de recurrir a los estamentos internacionales y la Organización de las Naciones Unidas en demanda de su aplicación.

En tercer lugar Jerusalén: El texto del proyecto referido a esta ciudad dice “Jerusalén capital de ambos estados, de modo que se colman las aspiraciones legítimas de ambas partes y se garantiza la libertad de culto”.

El texto como ven no menciona Jerusalén Este como capital de Palestina, la insistencia de que el proyecto de resolución hace mención expresa a este tema es una falacia. Del texto se desprende que Jerusalén Este es parte de la ciudad en su globalidad, capital de ambos estados, de modo que el estado palestino no puede disponer de esta ciudad, en este caso Jerusalén Este, no se consideraría tierra ocupada, por lo tanto está asociada ambos partes. Mucho nos tememos que al final la parte Jerusalén palestina será la localidad de Abu Dis, reconvertida en Nuevo Jerusalén. Israel se apoderará de las dos partes de la ciudad de Jerusalén, la de este y el oeste.  Por otro lado que se entiende por “colmar las aspiraciones legítimas de ambas partes”, desde el punto de vista legal, y para que sea aplicable? Garantizar la libertad de culto, es insuficiente para garantizar la protección de los propios Santos Lugares, esta frase significa únicamente lo que dice en realidad, las garantías no incluye las mezquitas de al-Aqsa, ni otras lugares santos de musulmanes o cristianos. Está claro que la falta de concreción en texto que al referirse a Jerusalén es intencionada y que tiene por objetivo mantener el estatus quo actual de la ciudad. Jerusalén no es solo un santuario, es una historia, una patria simbólica y unos derechos, no puede ser objeto de manipulación lingüística. 

Es cierto que el preámbulo del proyecto de la  resolución hace mención expresa a la ciudad de Jerusalén este como territorio ocupado,  un hecho reconocido por el propio Consejo de Seguridad, que declaró la ilegalidad de su anexión y pidió a Israel anular todas las medidas tomadas al respecto. Sin embargo el texto de la resolución es contradictorio con el enunciado. En el caso de que el texto se aprobara tal y como esta podría invalidar las resoluciones anteriores del CS, lo que sería una concesión de la parte palestina, lo correcto es no renunciar a estas resoluciones sino, más bien al contrario, exigir su aplicación y pedir sanciones por no hacerlo.

Aprovecho esta oportunidad para hace un llamamiento a la dirección palestina para retirar este proyecto de resolución, siempre que esta versión o algo parecido es la que se está barajando para su aprobación. Los temas que no podemos ni debemos renunciar jamás, son aquellas que emanan de la legalidad internacional. Nuestro deber  es  exigir  su cumplimiento íntegramente y  de buena fe, de forma que se ponga fin a la ocupación y todas las medidas tomadas al efecto, en un plazo que no vaya más allá del mencionado en el proyecto de resolución, doce meses a partir de su aprobación. 

 

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  1. #1 por SAFWAN el 29/12/2014 - 10:21

    POR DESGRACIA LA AUTORIDAD NACIONAL PALESTINA PARECE QUE NO ES AUTORIDAD NI PALESTINA PUSCAN SU PENEFICIO PERSONAL SIN IMPORTALES NADA SU PUBLO
    HAY HACER ALGO PARA QUE ESTO CAMPIE

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